
El realismo digital está alcanzando cotas inimaginables, hasta el punto de lograr crear personajes que nos cuesta clasificar como reales o virtuales. Pongamos como ejemplo la chica de la imagen de la derecha. Es una representación en 3D de una chica coreana. Parece real, ¿verdad?. Pero al cabo de mirarla durante unos segundos algo nos dice que ocurre algo extraño con ella. Demasiado perfecta y fría al mismo tiempo. Le falta ese brillo en los ojos, ese hálito de vida que reconocemos al instante entre nuestros iguales. Mirarla fijamente nos produce una sensación de rechazo que los expertos llaman "el valle inquietante"
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